La importancia de actuar pronto (en otras áreas también)

Nota rápida: Hoy toca igualdad de oportunidades, en concreto la importancia de nuestros primeros años de vida. Cuando se habla de intervenciones tempranas, casi siempre nos referimos a la educación. Como bien dicen Jorge y Cives en sus respectivos posts (I y II) sobre guarderías y educación temprana, la efectividad e importancia del gasto educativo es mayor cuanto más jóvenes son los chicos y chicas. Esto es relevante porque hay una ventana de edad que nos da una oportunidad única para reducir las desigualdades en términos de formación (y por lo tanto, riqueza). Sigue leyendo

Estados y aleatoriedad

Como bien dijo en su día Roger, una de las funciones más importantes del Estado es la de ser una compañía de seguros. En otras palabras, el Estado nos defiende de los efectos (malos) de lo aleatorio. Bismarck, unos de los padres del primer estado de bienestar, dijo que “el principal problema del trabajador es la inseguridad de su existencia”, lo cual es una forma de decir que es vulnerable a los efectos de la fortuna.

Lo que intentamos con los estados es en el fondo es más matemático de lo que parece. La igualdad de oportunidades es simplemente poner en palabras la idea de que la probabilidad de éxito de un ser humano sea independiente de su raza, identidad sexual, género, o nivel socioeconómico, por poner ejemplos. Pero, ¿cómo de bien lo hacemos? Basándonos en los valores de movilidad social hay de todo. Los escandinavos lo hacen mejor, mientras que los anglosajones no salen bien parados. No obstante, hoy me quiero enfocar en los efectos menos evidentes de la fortuna, aquellos que están presentes hasta en los países más igualitarios por no ser obvios.

Un estudio reciente muestra que el momento del día en que uno se presenta a pedir la libertad condicional es un factor decisivo a la hora de obtenerla. Si nos asignan el primer turno, cuando los jueces están frescos y descansados, nuestra probabilidad de obtener la libertad condicional es de un 70%. Si somos los últimos antes del descanso de la comida, nuestra probabilidad baja prácticamente a cero. Básicamente, nuestra libertad depende de la hora del almuerzo y del humor de los jueces. Los argumentos legales a favor o en contra importan poco.

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La baja densidad no tiene por qué ser sinónimo de pobreza

Nota rápida, como apunte a la entrada de Roger sobre el informe de urbanización que mencionaba Tyler Cowen en Marginal Revolution (por cierto, también se hicieron eco Matt Yglesias y Ryan Avent en el Economist). El mensaje viene a ser el mismo que se ha venido repitiendo: Las ciudades son más productivas y la densidad de población permite economías de escala muy importantes.

Un argumento en contra de la las migraciones y aumentos de densidad dice que la cuestión es que no podemos abandonar a las regiones despobladas a su suerte. Porque si la gente emigra a las ciudades, las zonas con menor densidad se empobrecerán aún más, ¿no? No tiene por qué ser así. Suecia, por ejemplo, con la excepción de Estocolmo y otras áreas metropolitanas del sur (Goteborg, Malmö y compañía), está vacía. Pero literalmente.

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Europa: Sorpresas regionales

Un addendum a las múltiples entradas que ha habido aquí (1 y 2) y en Politikon (1 y 2) sobre las persistentes desigualdades regionales que tenemos en España.

Tengo que reconocer que la existencia de Eurostat, a pesar de su terrible página web, me vale como argumento definitivo a favor de la Unión Europea. Entre todos los datos que recogen, uno de los más interesantes es el de las estadísticas a nivel regional. Para gestionar los fondos estructurales, la UE usa una serie de subdivisiones dentro de cada país llamadas regiones NUTS*, para las que calcula una serie de magnitudes. Aquí tenéis un mapa estupendo con el PIB per cápita como porcentaje de la media de la UE de las regiones de Europa Occidental.

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© Eurostat - Click aquí para ver el resto de tablas

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50 años de desigualdad en una gráfica

Post rápido. Como resumen del problema del que hemos estado hablando en estas dos entradas (primera y segunda) y en Politikon, aquí tenéis una gráfica resumen de la evolución de la desigualdad entre comunidades autónomas desde 1955 a 2009. Desde los 50 a finales de los 70 hubo una clara convergencia, mientras que desde entonces la tendencia es más ambigua.

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Nota:

 Los datos del BBVA van de 1955 a 1995. Desde 1995 he utilizado datos de PIB per cápita del INE. También es necesario mencionar que la metodología de cálculo de los PIB regionales no se ha mantenido constante.

Demografía y desigualdad

Ayer Stirner mencionaba en los comentarios que la demografía podría explicar los cambios en PIB per cápita de las comunidades durante los últimos 30 años. La idea es que Murcia o Valencia se han visto penalizadas por su crecimiento demográfico por encima de la media y por eso su posición relativa ha empeorado. Y a la inversa: Como Asturias y Galicia han crecido por debajo de la media en términos de población, su PIB per cápita ha mejorado.

Aquí tenemos los datos de cambios de población, veamos qué ocurrió:

Como decía Stirner, hay una correlación entre un mayor crecimiento demográfico y un menor crecimiento en términos de PIB per cápita. Para hacernos una idea, los cambios de población explican más o menos el 48% de los cambios en PIB per cápita. Madrid es el “outlier” por excelencia, ya que consigue combinar ambas cosas.

Ahora la pregunta es, ¿se puede justificar la falta de convergencia regional con el argumento demográfico? Sigue leyendo

Y los ganadores son…

¿Qué comunidades han ganado y cuáles han perdido en los últimos treinta años? En el post anterior hablaba sobre Andalucía y cómo básicamente se había quedado estancada en el 76% del PIB per cápita de España desde hace 30 años. Poco se puede extrapolar de una observación, así que veamos lo que ha pasado con el resto de España. Aquí tenéis una tabla de las posiciones de salida en 1980. El País Vasco, Navarra y Cataluña eran las autonomías más ricas mientras que Castilla La Mancha, Andalucía y Extremadura ocupaban el furgón de cola.

También mencioné el modelo de crecimiento de Solow, y cómo en teoría las regiones o países con menos renta per cápita deberían tender a crecer más que las más ricas (hay retornos marginales decrecientes). Es decir, deberíamos esperar, en ausencia de otros factores y asumiendo que todas las autonomías tienen características similares en términos de instituciones (esto no es descabellado ya que son parte del mismo país), tecnología y tasas de ahorro (esto puede variar más), que las autonomías que estuvieran por debajo de la media en 1980 hubieran crecido más en las décadas siguientes, produciéndose una convergencia. Aquí tenemos lo que ocurrió en España: Sigue leyendo