La baja densidad no tiene por qué ser sinónimo de pobreza

Nota rápida, como apunte a la entrada de Roger sobre el informe de urbanización que mencionaba Tyler Cowen en Marginal Revolution (por cierto, también se hicieron eco Matt Yglesias y Ryan Avent en el Economist). El mensaje viene a ser el mismo que se ha venido repitiendo: Las ciudades son más productivas y la densidad de población permite economías de escala muy importantes.

Un argumento en contra de la las migraciones y aumentos de densidad dice que la cuestión es que no podemos abandonar a las regiones despobladas a su suerte. Porque si la gente emigra a las ciudades, las zonas con menor densidad se empobrecerán aún más, ¿no? No tiene por qué ser así. Suecia, por ejemplo, con la excepción de Estocolmo y otras áreas metropolitanas del sur (Goteborg, Malmö y compañía), está vacía. Pero literalmente.

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Demografía y desigualdad

Ayer Stirner mencionaba en los comentarios que la demografía podría explicar los cambios en PIB per cápita de las comunidades durante los últimos 30 años. La idea es que Murcia o Valencia se han visto penalizadas por su crecimiento demográfico por encima de la media y por eso su posición relativa ha empeorado. Y a la inversa: Como Asturias y Galicia han crecido por debajo de la media en términos de población, su PIB per cápita ha mejorado.

Aquí tenemos los datos de cambios de población, veamos qué ocurrió:

Como decía Stirner, hay una correlación entre un mayor crecimiento demográfico y un menor crecimiento en términos de PIB per cápita. Para hacernos una idea, los cambios de población explican más o menos el 48% de los cambios en PIB per cápita. Madrid es el “outlier” por excelencia, ya que consigue combinar ambas cosas.

Ahora la pregunta es, ¿se puede justificar la falta de convergencia regional con el argumento demográfico? Sigue leyendo