Nota rápida: ¿Cuántos euros me dan?

Siempre que se produce un anuncio de subida de impuestos, lo cual es bastante a menudo hoy en día, uno de los temas que se menciona primero es si es progresiva o regresiva. Por supuesto, esto depende de  si uno está en el gobierno o la oposición, sea cual sea el color político en cuestión. En cualquier caso, los efectos (teóricos) sobre la distribución de renta suelen ser un factor clave.

Uno de los mejores profesores que he tenido (lo podéis seguir aquí, por cierto) nos dijo un día en clase que al mirar únicamente a los impuestos nos estábamos perdiendo la mitad de la historia. Me explico. En términos de dinero, hay dos formar de redistribuir: Con impuestos y con gasto. Un país puede tener el sistema de impuestos más progresivo del mundo, pero si se gasta el presupuesto estatal en crear servicios que utilizan los más ricos, el nivel de redistribución total será bastante bajo. En cambio, si un gobierno recauda todo su dinero con un impuesto sobre el consumo como el IVA (aquí una propuesta alternativa de la que soy fan, por cierto), que es regresivo, pero se gasta todo el presupuesto en servicios para los ciudadanos con menos recursos, el nivel de redistribución será más elevado.

Por ello, a menudo la estructura de impuestos de un gobierno nos da una visión bastante parcial. Un indicador alternativo es el número de euros que recibe un ciudadano por cada euro que contribuye a las arcas del Estado, que realmente es lo que importa a nivel individual.

Esto es muy relevante a la hora de diseñar políticas. Dado que podemos redistribuir tanto con los ingresos como con los gastos, si optamos por lo segundo deberíamos intentar recaudar de la manera más eficiente posible, intentando evitar aquellos impuestos que sean más caros de administrar, distorsionen más y recauden menos. Ello significa, sí, subir impuestos poco distorsionadores como el IVA, y eliminar impuestos poco efectivos como el de patrimonio, a pesar de las pasiones que levantan*. Por supuesto, el peligro consiste en hacer esto y después gestionar mal el gasto público, de forma que el nivel de redistribución siga siendo bajo. Como se dijo en su día, un gobierno con alto porcentaje de gasto por PIB no tiene por qué ser un gobierno que redistribuye bien.

* Luego está, por supuesto, el nivel de distorsión que causan el gasto, que ya es otro tema distinto. Un subsidio es (casi) como un impuesto en negativo.

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