Fraude, experimentos y políticas públicas

Aprovechando que el Potomac pasa por Washington, que Roger ha mencionado la idea de las reformas indoloras (juro que había empezado este post antes de que él publicara el suyo!) y ya que el tema del fraude y la amnistía fiscal está de moda tanto para unos como para otros, vamos hablar de métodos (relativamente) indoloros de mejorar la administración pública, en concreto la recaudación.

Para ello voy a mencionar un artículo reciente del Economist sobre las posibles aplicaciones de la economía de la conducta* (la wiki española la llama economía conductual, que me suena fatal) en el ámbito de las políticas públicas. Algunos gobiernos, entre ellos el de Reino Unido y el de EEUU, han creado unidades de investigación que apliquen conceptos de psicología y economía con el objetivo de mejorar las políticas públicas.

Me he puesto a leer un informe de la unidad británica y la verdad es que el trabajo que hacen es muuuy interesante. Cuando intentamos mejorar el combate contra el fraude, la evasión o la morosidad, lo primero que se nos ocurre son ideas como aumentar el número de inspectores de hacienda, o endurecer las penas y enviar a todos los que pillemos a la cárcel. Aunque nos apetezca mucho hacer esto último, a veces hay cambios que son bastante más útiles y además cuestan muy poco.

Pues bien, el Behavioral Insights Team (así se llama el equipo conductual del gobierno de David Cameron) se unió al servicio de Ingresos y Aduanas de su Majestad  (léase Agencia Tributaria) para organizar una serie de experimentos aleatorios (randomized control trials) para reducir la tasa de morosidad de los contribuyentes. Su objetivo en este experimento era que la gente que se había retrasado en sus pagos de impuestos los acabara efectuando. Para ello usaron una teoría que tiene bastante sustento empírico: Nuestro comportamiento como humanos se ve afectado por las normas sociales y lo que los demás piensan de nosotros.

Para el experimento los investigadores dividieron a los morosos en cuatro grupos elegidos de manera aleatoria. El grupo de control (columna azul) recibió una carta como la que siempre se había enviado, recordando al moroso que tenía que pagar. Las cartas enviadas a los tres grupos de tratamiento (columnas verdes) incluían además el siguiente mensaje: “9 de cada 10 británicos pagan sus impuestos a tiempo”. El segundo grupo de tratamiento (columna 3 por la izquierda) además recibió otra nota: “La mayoría de los habitantes de su código postal han pagado ya”, y el tercer grupo de tratamiento (columna 4 por la izquierda) recibió una nota parecida: “La mayoría de los habitantes de su población han pagado ya”.

Aquí están los resultados:

Gráfica construida con datos del Behavioral Insights Team - Cabinet Office

Incluir diez palabras más en una carta redujo la tasa de morosidad un 5%. Hacer una referencia a una norma social local (decir que la gente de nuestro código postal o población son contribuyentes decentes y pagan sus impuestos) lo aumentó entre un 11.5% y un 15%.

Normalmente vemos cualquier cambio en un proceso o institución como algo complicadísimo. A menudo lo es. Las leyes no son panaceas. No obstante, hay mucho margen para hacer cambios sencillos con retornos muy altos. Y lo mejor es que el coste, tanto económico como político, de este tipo de políticas es muy bajo. Con un poco de intuición, ensayo y error, y un buen grupo de investigadores se pueden hacer cosas estupendas.

* La economía de la conducta es básicamente una rama de la economía que integra métodos y observaciones de psicología que con anterioridad no se habían visto incluidos en los modelos neoclásicos de agentes racionales.

7 pensamientos en “Fraude, experimentos y políticas públicas

  1. Pingback: Fraude, experimentos y políticas públicas

  2. Algo así propuso Manuel Conthe en su blog hace algún tiempo: que el rey homenajee a las personas que pagan más impuestos  http://www.expansion.com/blogs/conthe/2010/10/09/potlach-fiscal.html

    En España, faltos de ideas, preferimos que nos monten Eurovegas para tratar de solucionar nuestros problemas. ¿En cuantas universidades españolas se enseña Behavioral Economics? Creo que en las asignaturas de Marketing de las escuelas de negocio, y poco más. 

    Me ha impresionado que el gobierno británico tenga un equipo de economistas que empiece a aplicar estos principios a las políticas publicas. ¡Gracias por la referencia, y enhorabuena por tu blog!

  3. Jose: Jaja me pregunto sí han hecho una curva de Laffer para esto. ¿Sabes en qué ciudades/lugares se hace?

    Sergio: Gracias por el link! Es triste que no se le dé importancia a todo lo que se está investigando. A mí también me sorprendió lo de Cameron, la verdad. Tan innovador para unas cosas y tan dogmático para otras. Me falta ver lo que está haciendo el equipo de Obama😉

  4. Pingback: Rellenar un formulario te puede dejar sin educación superior | a little improbable

  5. Estupendo blog.

    Dan ariely del mit ya documentó estas conductas in buen compendio de este tipo de prácticas conductuales las podéis encontrar en “las trampas del deseo”.

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